Científicos urgen a enviar seres humanos a Marte “sin billete de vuelta”

Kristen : excelente artículo. Te felicito de todo corazón.
Desde ya que te ofrezco un voluntario de 70 años de edad, Ingeniero Industrial y en Sistemas, Astrónomo , Músico y Poeta amateur.
Su familia ya no lo precisa para mantenerse. Dentro de poco será una carga económica para ella.
Su caracter solitario, hosco e inaguantable hará que muchos agradezcan que haya partido para siempre.
Moi .

Beso de Adelantado
Sir Fer

Octubre 20, 2010 Lo accesorio sigue el régimen de lo principal

Científicos urgen a enviar seres humanos a Marte "sin billete de vuelta"

Después de leer esta nota que acá envío a ustedes se puede decir que tenemos la comprobación de que los humanos han pisado suelo marciano hace mucho tiempo y que las bases marcianas existen, que sólo hay que empezar a poblarlas.
Esta idea de mandar personas a Marte sin pasaje de regreso no es porque de repente urge abandonar la Tierra y sin certezas de lo que se hace.

Hay que ver dónde ir porque la Tierra ya está tan desequilibrada que no hay forma de sostener el sistema como funciona hoy día, porque no se ha invertido ningún dinero para poder desviar el curso de Aphophis, el asteroide que hará colisión con la Tierra en 2029 o 2035 inevitablemente y NASA no tiene los fondos ni se los dan.

El cambio climático y el calentamiento global no tiene como detenerse y los estragos del mismo ya han movilizado emigrados ambientales por millones, además de la destrucción de grandes regiones por sequías, inundaciones incendios, pérdidas de cosechas, de animales, la extinción de especies que se produce ininterrumpidamente, los desastres ecológicos, la posible guerra nuclear y como muy grave e inminente el colapso económico con sus consecuencias; además de una larga lista que no hace falta enumerar.

Marte tiene bases, la Luna tiene bases y ningún país va a gastar miles de millones "para ver qué pasa", no tendrán la total seguridad del resultado, pero que van sobre cosas bastante seguras, no tengamos nosotros ninguna duda. Si la gente que va no regresa es un problema secundario y será por elección de cada uno.

Esto es patético y lamentable porque muestran abiertamente lo mal que están las cosas. Lástima que no van a poder emigrar a Marte todos los que quisieran. Realmente esto habla más de la estupidez humana que de su supuesta inteligencia.

Millones gastados y por gastarse en cumbres y congresos inútiles, personas de buena voluntad que se creen que hay cosas por hacer, mientras las ratas abandonan el barco y si lo abandonan, es porque se está hundiendo.

El Artículo

Proponen enviar primero dos naves, con dos astronautas cada una, para establecer una colonia permanente: el regreso no es posible .

El prestigioso físico y cosmólogo Paul Davies, de la Universidad Estatal de Arizona, y su colega Dirk Schulze-Makuch, de la Universidad de Washington, acaban de publicar en «Journal of Cosmology» un extenso artículo en el que explican la necesidad, y la urgencia, de enviar seres humanos a Marte sin billete de vuelta. Es decir, astronautas que emprendan el viaje sabiendo que nunca regresarán a la Tierra.

«Una misión tripulada a Marte -explica el artículo- es algo tecnológicamente posible, pero enormemente costoso y que requiere de grandes compromisos tanto políticos como financieros. Una solución creativa a este dilema podría ser el envío de misiones humanas a Marte solo de ida (…). Nuestra propuesta reduciría los costes a una fracción de los actuales».

En efecto, la mayor parte del coste de una futura misión a Marte no está en llevar seres humanos hasta allí, sino en traerlos de regreso a casa. Por no hablar de la necesidad de años enteros de rehabilitación una vez terminado el viaje, que no serían necesarios «si los astronautas se quedaran en el ambiente de baja gravedad de Marte».

Los científicos, que abogan por recuperar el mismo espíritu de exploración que impulsó a hombres como Colón o Amundsen, aseguran que, sobre la base de una misión solo de ida al Planeta Rojo, se desarrollaría todo un programa de exploración largo y estable.

Inicialmente habría que enviar dos naves, con dos tripulantes cada una y con todos los pertrechos necesarios para una larga permanencia. Al estar todo duplicado, una nave podría auxiliar a la otra en caso de emergencia o necesidad.

Antes de la llegada de los primeros humanos, sin embargo, una flotilla de misiones no tripuladas habría llevado hasta el lugar elegido del mundo vecino los materiales, vehículos, herramientas y provisiones para sobrevivir varios años. Los astronautas, además, recibirían periódicamente suministros y provisiones de la Tierra, hasta que la incipiente colonia no fuera capaz de conseguir su sustento del propio Marte. Algo que, según los científicos, podría tardar décadas enteras en llegar.

No es una misión suicida

Davies y Schulze-Makuch subrayan que no se trata de una «misión suicida» en la que los astronautas son abandonados en un lugar hostil. Al contrario, el lugar de aterrizaje se buscaría con sumo cuidado, teniendo en cuenta la existencia de refugios naturales (cuevas y tubos de lava como los que muestra la imagen), minerales y agua.

Recibiendo además, la citada ayuda periódica, los primeros astronautas dispondrían de todo lo necesario para construir una especie de "campamento base" que, una vez terminado, serviría para acoger a más colonos.

"Existen -se asegura en el artículo- numerosas razones que justifican el establecimiento de una colonia en Marte.

Somos una especie vulnerable que vive en una parte de la galaxia en la que los acontecimientos cósmicos, como el impacto de asteroides y cometas o la explosión de supernovas, suponen una significativa amenaza para la vida en la Tierra, especialmente para la vida humana. (…)

Así, la colonización de otros mundos es una necesidad si la especie humana quiere sobrevivir a largo plazo. Los primeros objetivos potenciales para colonizar podrían ser los asteroides, la Luna y Marte. (…) Marte es, de lejos, el más prometedor para soportar una colonización continuada, ya que en muchos aspectos es similar a la Tierra".

Los investigadores afirman también que estos asentamientos permanentes ofrecerían a la Humanidad "un bote salvavidas" en el caso de producirse una gran catástrofe en la Tierra. Y serían, a la vez, la mejor forma de resolver, de una vez por todas, algo que hasta ahora ninguna misión robótica ha logrado: establecer si en Marte hubo vida alguna vez y si, de alguna forma, esa vida ha logrado sobrevivir hasta la actualidad.

El éxito del proyecto que proponen Davies y Schulze-Makuch depende de que se cumplan a rajatabla tres fases: la cuidadosa elección del lugar de aterrizaje, utilizando todos los datos de las misiones actuales y futuras al Planeta Rojo; el establecimiento previo de una base no habitada pero con los recursos necesarios para sustentar la vida humana; y el envío de astronautas dispuestos a realizar un viaje sólo de ida, sin esperanza alguna de regresar a la Tierra.

Mayores y con experiencia

La selección de esta primera tripulación deberá realizarse teniendo en cuenta varios factores: en primer lugar, sería preferible que los primeros colonos hayan superado su edad reproductiva, y que sus esperanzas de vida estén por debajo de los veinte años; en segundo, que se envíen dos naves diferentes con dos astronautas en cada una.

Uno de los cuatro colonos debería ser un físico experimentado, y el resto deberá tener amplios conocimientos científicos y técnicos, así como un fuerte compromiso con la investigación científica y la exploración.

Aunque parezca mentira, la NASA cuenta ya con voluntarios de sobra para realizar una misión de estas características. Y todos ellos se ajustan al perfil requerido por Davies y Schulze-Makuch. Una vez llegados a la base, sus tareas no serían muy diferentes de las que realizaron en su día los primeros colonos de Norte América, sólo que con recursos y herramientas mucho más sofisticadas.

Enriquecer el terreno hasta hacerlo apto para el cultivo, construir refugios para futuros colonos y para sí mismos, recolectar los materiales necesarios para ampliar la colonia… y poner a punto su propia biosfera, un entorno capaz de aprovechar los recursos del planeta para su propia supervivencia.

Los primeros astronautas, además, habrán recibido un intenso entrenamiento tanto físico como psicológico antes de emprender su misión, y mantendrán, una vez allí, contacto permanente con la Tierra por medio de email, radio y videoconferencia. Los autores del artículo subrayan que, en plena era de las comunicaciones, estos primeros colonos marcianos estarán «más conectados a casa que los primeros exploradores antárticos».

Programa reproductivo

Según Davies y Schulze-Makuch, en apenas unas décadas la población humana de Marte podría haber crecido hasta los 150 individuos, lo que supone «un pull genético viable y que permitirá la posibilidad de llevar a cabo un programa reproductivo a largo plazo».

Concluye el artículo subrayando que, en nuestro Sistema Solar, Marte es el planeta que "está razonablemente más cercano" a tener los recursos necesarios para hacer posible este proyecto de colonización. «Aquí, proponemos la forma más pragmática para conseguir este objetivo estableciendo primero una base robotizada permanente que será seguida por una serie de misiones tripuladas, solo de ida, a Marte».

Kristen Neiling
Dirección y Producción
Agencia CPl.News ®
www.thecamino.com.ar
" el día después de mañana, es hoy"

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