6-5-2011 ” APOKALYPSIS NOW “

" APOKALYPSIS NOW "

Juan Carlos estaba anonadado. Es más. No lograba integrar ordenadamente las ideas que surgían de su mente después de enterarse de las últimas noticias.

El hundimiento de las islas mayores del Japón había dejado solo un archipiélago de pequeñas islas que eran las otrora cimas orgullosas del Imperio del Sol Naciente. Y no solo habían perecido mas de cien millones de seres humanos , sino que el anegamiento de las más de cincuenta centrales nucleares en funcionamiento provocaban una emisión radiactiva mayor a un centenar de Fukushimas. Las consecuencias para los habitantes del hemisferio norte eran aterradoras.

Si se calculaba que en dos décadas el accidente de Chernobyl había provocado más de un millón de muertos, los científicos auguraban ahora el genocidio lento de más de la tercera parte de la humanidad.

El terremoto que hacía dos semanas había dividido en tres el territorio de América del Norte al producirse los tantas veces anunciados cataclismos geológicos de la Costa Oeste y del Valle del Missisipi agregaban casi cien millones de muertos a la cifra de despoblación mundial.

La peste que estaba asolando el África negra desde hacía unos meses sumaban más millones a la cifra mundial de bajas.

Para colmo Israel había finalmente atacado Irán y la guerra nuclear, por ahora limitada , amenazaba el Medio Oriente entero y el continente Europeo.

El hundimiento e inundación de la costa chilena trasladaban también este desastre a las tierras sudamericanas con su todavía no calculada secuela de muertos.

Qué hacer, se preguntaba Juan Carlos. En Buenos Aires se sentía relativamente seguro pues ninguna catástrofe geológica o geopolítica habían afectado a la Argentina. Solo había recibido la mudanza apresurada de grandes cantidades de altos ejecutivos con sus familias que parecían tener ya preparados sus lugares para asentarse. La mayoría habían cruzado desde el Paraguay ya que se había establecido una suerte de puente aéreo desde el hemisferio norte hacia el aeropuerto del chaco paraguayo vecino a la localidad de Mariscal Estigarribia. Su pista de aterrizaje de 3700 metros lo convertía en el más grande de la zona austral de América y controlado solo por efectivos norteamericanos.

Juan Carlos pensó si todo esto no se trataría del fin del mundo, pero razonando un poco vió que solo se trataba de un reacomodamiento global junto con una despoblación mundial que hacía tiempo la había visto anunciada.

SS

FF

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